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La Rosa y la Mariposa

LA ROSA Y LA MARIPOSA.

Una mañana de abril, una linda mariposa
descubrió una hermosa rosa roja.

La tímida mariposa a la rosa se acercó,
y moviendo sus alas, en voz baja preguntó:
-¿Me dejas probar tu néctar? Tu amiga quiero ser yo.

La rosa complacida sus pétalos más abrió.
La bonita mariposa, agradecida y feliz en la rosa se posó.
Desde aquel día, una bonita amistad floreció.

Pasaban felices los días, compartiendo su aroma
y color, hasta que se iba el sol.

Una mañana en que la mariposa al lugar de la
rosa llegó, su pequeño corazón de dolor se estremeció.

En el suelo, su mejor amiga estaba rota, mustia, sin olor.

¿Qué manos asesinas, de su rosal la arrancó?

Llorando la mariposa sus pétalos acarició.

A la mañana siguiente, alguien en el suelo se encontró
una flor ya marchitada, y a su lado una mariposa, que
por amistad y amor, quedó muerta allí tirada…
al lado de aquella flor.

Por el Amor de una amistad, se puede dar la vida por ella.

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Cuando Vuelvas…

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Ya no me encontrarás cuando regreses;
aunque añeje desesperaciones ocultas.
Se ha quebrado el abanico de proyectos
y las ilusiones se han borrado para siempre.

Tú habrás de extrañarme como se extrañan,
las estrellas derrotadas cuando llueve;
y sentirás el sonido de mis sueños olvidados.

Ya no aliviarán la luz, los candiles de tus ojos;
ni esa prisa desvergonzada habrá de repetirse,
en el estertor de tus deseos atrevidos.

Ha de invadirte la fatiga que se aturda,
en el hueco quejumbroso de tus manos.
Te dolerá hasta la lluvia que bautiza
el terciopelo vencido de las rosas.

En la búsqueda de un olvido apresurado,
volarás con el corazón sobre el silencio
y sobre las trémulas alas de los vientos.

Ya no tendrán alegría las campanas,
aquellas que tañían en el pueblo.

En el rincón de la abrumadora soledad,
habrán de columpiarse los ácidos silencios,
y buscarás defenderte de todos mis recuerdos;
de las palabras de amor que nos dijimos,
del perfume ideal de nuestros besos
y de las esperanzas que rondaban los proyectos.

Sentirás el naufragio de los sueños
como un condenado camino a su cadalso;
pero sabrás también que ese es el precio
y la imagen que habite en tus espejos parcos.

Yo he de pintar las escaleras del pasado,
dibujando fantasmas de amores clandestinos;
esos escondidos en los recodos más extraños,
los que borraron las utopías que cayeron,
como hojas vencidas de un triste calendario.

Huirán de mis poros los gastados hastíos;
y no sollozarán mis versos sobre tu corazón.

Tú llorarás sobre el andén de los recuerdos,
el perfume de mi piel y mi lenguaje de amor;
y sobre el mantel de los encuentros diarios,
sólo habrá nubes muriéndose de sol.

En esa aventura de olvidarme, habrás de sentir
la extensa amargura de perderme;
y colocarás como consuelo inadvertido,
mi amor marchito prendido en las solapas,
como la forma de tenerme, sabiendo que no estoy.

Yo me marcho vencida de naufragios,
escondida en un libro de poemas inconclusos,
que ya no ha de nombrarte entre sus versos.

Las tardes habrán de vestirse de amarillo,
como las hojas de otoño cuando caen
sobre arenas enlutadas de nostalgias.

Y me verás pasar como el olvido,
empujando la muralla de mis desilusiones;
pero no estaré cuando regreses nuevamente…
Ni siquiera habré de recordar tu nombre…

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